Los cambios genéticos del hombre moderno, más claros

Los investigadores analizaron 236 individuos de 125 poblaciones. Imagen de Peter H. Sudmant.

La genética se ha convertido en una buena aliada de los principales acontecimientos de la historia, pero no solo de la más reciente, sino de la antigua. Ahora, un equipo de investigadores ha logrado “rastrear genéticamente” las migraciones que desde África protagonizó el humano moderno hace miles de años.

En concreto, el equipo de investigadores, liderado por científicos de la Universidad de Washington (EEUU), ha analizado las variaciones en el número de copias del genoma (segmentos del genoma que se repiten o eliminan a lo largo de la historia) de 236 individuos de 125 poblaciones distribuidas por todo el mundo.

Luego, las comparó con datos de neandertales y de denisovanos (Homo cuyo hallazgo se anunció en 2010 y se encontró en Siberia).

En total, este trabajo identifica 14.467 variaciones en el número de copias en los genomas, pero no todas están presentes en todas las poblaciones, ha relatado a Efe vía telefónica Irene Gallego Romero, de la Universidad de Chicago y una de las firmantes de este artículo, que publica hoy la revista científica Science.

Entre todas esas variantes, los investigadores constataron que cinco de ellas eran compartidas por individuos actuales de Oceanía con los denisovanos (se ha sugerido que esta posible nueva especie de Homo vivió entre hace alrededor de 700.000 y 40.000 años).

Esto confirma, según Gallego Romero, “los largos y movidos viajes de los denisovanos y de los colonos de Oceanía”.

Los científicos constataron por ejemplo que, como era de esperar, los africanos muestran más evidencias de secuencias genéticas ancestrales en comparación con las poblaciones no africanas, según una nota de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia.

Pero este análisis genético no solo ha servido para “rastrear” las migraciones del hombre moderno desde África o constatar el ADN que comparten Homo sapiens y neandertales, sino que también ha revelado especificidades genéticas vinculadas a enfermedades.

En este sentido, Gallego Romero ha detallado que se descubrieron más copias de un par de genes relacionados con la haptoglobina en los africanos que en otra población; existe la hipótesis de que la haptoglobina (una proteína producida por el hígado) protege contra latripanosomiasis (enfermedad del sueño, endémica de la región).

Presión selectiva

El trabajo también sugiere que las variaciones en el número de copias en el genoma, las duplicaciones o supresiones que ocurren, podrían estar sujetas a la presión de la evolución y selección: el genoma ha ido cambiando para mejorar o, al menos, para no empeorar.

En definitiva, estas variaciones en los genomas cuentan una “historia fascinante” del movimiento humano y la demografía, pero también de las presiones selectivas a las que se han ido enfrentando los humanos modernos a lo largo de generaciones, según Gallego Romero. EFEfuturo

Fuente: EFE:Futuro

 

El primer mapa babilonio del mundo

El mapa babilonio del mundo, residente en el British Museum de Londres, fue creado en Babilonia en torno al año 500 a.C. como copia de un original creado 200 años antes que no se ha conservado hasta nuestros días. Se trata de una tablilla de arcilla con dibujos e inscripciones en la que se representa la visión que tenían los babilonios del mundo a vista de pájaro.

El mapa muestra dos circunferencias concéntricas, así como siete áreas triangulares rodeando la circunferencia exterior. El área del interior del círculo representa el continente central, donde la ciudad de Babilonia ocupa el lugar central representada mediante un rectángulo. Con otras figuras geométricas, los babilonios también representaron y pusieron nombre a otros pueblos coetáneos como Asiria (al noroeste de Babilonia), Uratu (actual Armenia, al norte de Asiria) y Habban (actual Yemen, al suroeste de Babilonia). Pese al hecho de que el pueblo babilonio conocía a los persas y egipcios, estos fueron obviados totalmente en esta representación, posiblemente por las rencillas existentes con ellos.

A nivel topográfico, el mapa representa unas montañas al norte donde nace el río Éufrates, que se representa atravesando la ciudad de Babilonia y desembocando en la parte inferior del mapa en las dos circunferencias. Estas dos circunferencias concéntricas representan las aguas saladas (el mar).

El texto exterior a ambos lados de la tablilla muestra que el mapa intenta representar el mundo entero. El énfasis en la distancia entre los lugares que acompaña al mapa hace suponer que el fin del mapa era representar y localizar regiones lejanas.

El texto en el reverso de la tablilla describe las siete áreas triangulares, a las cuales las denomina islas, en detalle, aunque es evidente que los babilonios sabían poco de esas islas. La primera isla corresponde con la representada en el sureste, y las sucesivas son descritas según el sentido de las agujas del reloj. Solamente se conserva la breve descripción de tres de las siete islas, de las cuales se dice brevemente: “Lugar del sol naciente”, “El sol está escondido y nada se puede ver”, “Más allá del vuelo de los pájaros”.

Por último, la orientación del mapa tiene en la parte superior el Noroeste. Esto es debido a que, a diferencia de nuestro sistema de puntos cardinales, el sistema de orientación babilonio se basaba en los vientos predominantes, siendo el viento del noroeste un viento soplado por la diosa Ishtar.

Fuente: CubaDebate